Estos son españoles

Estos son españoles.

Por algún extraño motivo la gente se piensa que los españoles vamos por la calle vestidos de sevillanas, tocando las castañuelas y la guitarra y que nuestra dieta se basa en la paella y la tortilla, y ese tal “jamón serrano” que dicen que está tan bueno. Algunos incluso piensan que a nuestro país no han llegado las servilletas ni los platos, y se los traen del suyo (“the best”), como una americana que conocí en un intercambio. Tendríais que haber visto su cara. De todas maneras, los americanos no suelen tener muchas luces, no sé si será por eso de que a su expresidente Bush le da por leer libros al revés. Pero bueno, ese es otro tema. El caso es que somos pura y dura decepción. Llegamos con nuestras pintas, de gente normal y corriente. Siempre hay alguien que lleva algo que se sale de lo común, mirad Carmen de Mairena que por creer, no creía ni que fuera humana. Pero por lo general, pura decepción. Podríamos arreglar un poco la situación si dijéramos “olé” cada cinco minutos, y camináramos con los toros por las calles, como un viandante más. Como, por ejemplo, en la película “Noche y día” en la que  nuestros queridos Tom Cruise y Cameron Díaz se sitúan en una España con Sanfermines en Sevilla. Pues eso, americanos, que nos sitúan al sur de África, que graciosos, si total tenemos Las Canarias que están por ahí abajo, donde Cristo perdió la chancla, pues todos en África y acabamos antes. Tanta geografía, para qué, para nada (pa na). Mensaje para Jeb Bush (hermano de George Bush), no estamos en África, y no, no somos una república.

Y hablando de geografía, hace un par de meses estaba viendo la conocida serie “American Horror Story”, la primera temporada, y salía un mejicano, con “wey” incluido, sólo le faltaba estar comiendo fajitas y llevar el típico sombrero que además sirve de pararrayos teniendo en cuenta sus dimensiones. Pues no, cogen y lo llaman español.

Aun así no nos creamos especiales, porque aquí nadie se libra de los estereotipos que se han ido creando a lo largo del tiempo, bien por los medios de comunicación, las películas o los libros. Por ejemplo, el 90% de los franceses (hombres, y alguna que otra mujer) deberían llevar bigote, y comer crepes como dieta habitual; los británicos deberían tomar siempre el té a las cinco (a esa hora las ciudades españoles estarían desiertas porque todos estaríamos durmiendo la siesta), los rusos estarían hasta arriba de vozka todos los días (que con el conflicto que se está generando ahora en cuanto a la homosexualidad, cualquier diría que esas tonterías solo podrían salir de la boca de un borracho) y así multitud de decepciones andantes y sonantes.

A lo que viene todo esto es que, a pesar de no ser lo que se espera, a los españoles no se nos reconoce por las vestimentas o nuestra dieta habitual, sino por nuestro comportamiento. Si te encuentras en otro país, especialmente al norte donde son más tranquilos, caminando por la calle y, de fondo, ves un grupo de extraños que no se sabe si están cabreados o excitados, y que más que hablar, chillan. Españoles. No hay fallo, no necesitamos comodín de la llamada. Ahí van, gesticulando, moviendo los brazos, afianzando la teoría de la evolución, que provenimos de los monos. Y es que se nos reconoce a distancia. Por lo general, nos consideramos que aunque estemos en otro país, las reglas son las mismas que en España. Y si el horario es diferente, nada de cambiar la hora, que se adapten a la nuestra. Y si la comida es diferente, espera que te dé a probar de la nuestra. Que por cambiar, te cambiamos hasta de religión. Podría incluso atreverme a afirmar que, en cierto sentido, podríamos considerarnos una especie de secta, en la que no importa en qué lugar del extranjero te encuentres que todos los españoles que haya en esa ciudad van a hacer un grupo. Y lo cierto es que es bastante triste por nuestra parte, encerrándonos en lo que ya conocemos. Y si otras personas se quieren unir no hay problema, vente que te hacemos una tortilla, pero nosotros vamos a hablar en español que es que para el inglés somos muy negados.

Y es ese comportamiento que, en realidad, es hasta gracioso, rozando lo mal educado, lo vulgar,  un tanto excéntrico pero con cariño, el que nos caracteriza. Y somos los que mejor podemos hablar de nuestro país, y los que peor. Unas veces tenemos la mejor comida del mundo, los mejores deportistas, el mejor clima; y otras los peores políticos corruptos que nos han sumergido en una crisis sin salida y nos obligan a emigrar. Somos así, según nos dé. “Estos son españoles”, tan peculiares.

 

Imagen

Bush leyendo libros al revés.

Anuncios

Comparte macarrones

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s