A mi querido Sr. Wert

A mi querido Sr. Wert:

Estoy segura de que usted en estos momentos se encuentra muy atareado pues, por lo que he estado viendo, le estarán llegando más cartas que a Los Reyes Magos en Navidad. Pero no quería quedarme yo sin mostrarle mi disconformidad con estas medidas que está tomando acerca de la educación. Y cuando me dirijo a usted, lo hago también a todo su equipo, todos esos personajillos que mueven los hilos con usted y a cuyos hijos, no tengo duda, no les falta un euro.

Sin embargo, mi querido señor, no voy a gastar ni mi tiempo ni mi esfuerzo en criticarle, porque palabras bonitas más bien es lo que a usted le falta. Sólo quería comentarle como están las cosas por aquí, más allá de la cómoda silla de su despacho. Lejos de España. Esos jóvenes que hace unos meses hicieron sus maletas con la ilusión de vivir un Erasmus y crecer como personas. Esos jóvenes cuyas familias ya hacen sus esfuerzos para que salgan las cuentas y llegar a fin de mes, pues nadie quiere negarles a sus hijos un futuro mejor. Estoy segura que usted puede entenderme en eso.

Pues bien, nosotros ya estamos aquí. Contábamos con un presupuesto limitado, según están las cosas no dudábamos en que se ajustaran presupuestos recortando de educación, algo que nos resulta bastante triste y ruin fruto de una pésima organización. Pero bueno, así están las cosas, aunque hubiera una mínima esperanza de que se recortaran de viajes, comidas y otros lujos innecesarios. No me llames iluso porque tenga una ilusión. Y ahora, mi querido Sr. Wert, nos dicen que no nos dan nada si no eres becario del ministerio. Y ha sido una pena que no pudiera estar usted aquí para contárnoslo en persona y ver nuestras caras. ¿Qué vamos a hacer? Nos hemos preguntado. Créame cuando le digo que nuestro problema no es salir de fiesta, sino simplemente que con los 115 euros que nos da Europa, a mí al menos, no me llega ni para pagarme dónde dormir. Y ya no puedo hacerme las maletas y volverme a España, aunque sí, muchos están pensando en acortar los meses de su estancia fuera. ¿Qué vamos a hacer? Nos hemos preguntado.

¿Y sabe qué es lo peor de todo? Que por mucho que nos movamos, al consulado Español, nos quejemos por las redes sociales, nos manifestemos en España, las cosas no van a cambiar. Porque, sencillamente, no le importamos absolutamente nada, ni a usted ni a ninguno de sus colegas políticos. Porque no conoce lo que es esa sensación de impotencia de que están haciendo con nuestro dinero lo que les está dando la gana, y si no lo pagamos, las consecuencias las sufrimos nosotros de cualquier manera. No sabe lo que se siente Sr. Wert, cuando les decimos a nuestros padres que no vamos a ver un céntimo, que van a tener que ser ellos los que nos saquen a delante de una manera u otra. De corazón le digo, que no espere ningún atisbo de simpatía ni por parte de cualquier estudiante ni por la mía. Le aconsejo que no se presente en actos públicos, que si no quiere pasar un mal rato siga en la cómoda silla de su cómodo despacho, porque estamos muy cansados, muy cansados. Estamos hartos. Si no lo hace por nosotros, hágalo por sus valores, hágalo por las familias, por el futuro de un país a cuyos jóvenes se les están cerrando todas las puertas. Por su supuesta integridad. La cual es más supuesta que otra cosa.

#ErasmusRIP

beca erasmus

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