Ni tanto ni tan poco: el Toro de la Vega

Ni tanto ni tan poco.

Hoy, martes 16 de septiembre, viendo las noticias no daba crédito de las atrocidades realizadas durante el festejo del Toro de la Vega, en Tordesillas, Valladolid. Dicha celebración, denominada así por muchos ante la vergüenza de otros, ha sido y es uno de los grandes debates taurinos debido al modo en que se lleva a cabo: los participantes persiguen al toro con lanzas hasta darle muerte. La polémica se ha comentado en todos los medios de comunicación y redes sociales con opiniones de todo tipo. Sin embargo, la parte más importante se ha llevado a cabo allí, en el lugar del encierro, donde muchos se han reunido para manifestarse en contra de este acto, punto fuerte de la Virgen de la Peña.

Los argumentos de ataque y defensa son variados, algunos más verídicos que otros, algunos con más peso, y otros absolutamente ridículos pues, la muerte del animal es sumamente dolorosa y no debe de ser justificada por una tradición que, por cierto, es medieval. Entre los que encontramos a favor, muchos afirman que muchos animales sufren y mueren diariamente en granjas y mataderos para acabar en supermercados y no se hace nada al respecto. Lo que no deja de tener razón, no obstante, ¿deberíamos comparar ocio con alimentación? Y, recuerdo, todos podemos elegir no comer carne. Y, de nuevo, ¿por qué elegir ponernos así ante un tema expuesto por los medios de comunicación cuando existen muchas otras prácticas que atentan contra la vida de los animales?

Sin embargo, independientemente de ello, cuando hablaba de las imágenes que aparecían en las noticias, no me refería en esta ocasión a la matanza del toro. Un grupo de manifestantes por un lado y otros tantos habitantes de Tordesillas por otro. ¿Qué hacían? Se lanzaban piedras.  No sé en qué momento retrocedimos a la era primitiva. Y mientras escribo esto no puedo disimular la vergüenza que siento ante hechos tan sumamente ridículos. Me cuesta imaginar cómo pensaban, tanto unos como otros, que iba a terminar dicha estupidez. De hecho, me parece imposible que ninguno de ellos se comportara de ese modo esperando solucionar el tema. Simplemente, dejar que el odio y la ira ante personas que no conocemos, que opinan de una manera diferente a la nuestra, pueda herirlas o incluso acabar con sus vidas. Y que no saber controlarnos pudiera hacer que el festejo acabara con más sangre derramada que la del toro.

Así no se defienden nuestros intereses. Porque muchas manifestaciones y actos organizados acaban tirando por el suelo tanto argumentos como trabajo de meses por un grupo de personas que no saben controlarse. Las redes sociales se han llenado de un sinfín de imágenes que pueden herir la sensibilidad a cualquiera, y es cierto que esas imágenes son reales, pero cada uno tiene que poder elegir qué desea ver. Niños de 10 años abren su Twitter o su Facebook y se encuentran fotografías indeseables sobre un tema que no conocen o que no comprenden. Y tampoco entiendo por qué estamos dispuestos a defender o atacar un tema de este modo, con uñas y dientes (ojo, y piedras), cuando diariamente  existen otros temas de gran importancia como lo son el hambre, el paro, la violencia de género, el incumplimiento de los derechos humanos y otra larga lista de etcéteras que, independientemente de que no tengan relación con el Toro de la Vega, se toman con mucha más pasividad, cuando la gravedad de los mismo supera en número el número de víctimas.

Ni tanto ni tan poco. Hay que tener unas opiniones y defenderlas. Pero sobre todo, hay que saber cómo hacerlo, cuándo hacerlo y quienes son las víctimas colaterales. Toda opinión es bien recibida.

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3 thoughts

  1. Mil gracias, de verdad. Mil gracias por hacerme ver que aún puedo creer en el ser humano. Eres la primera persona que veo que se posiciona dentro de este tema sin faltar al respeto, sin atacar, sin ofender, más yendo a favor de tus principios que en contra de los opuestos. El comportamiento de toda esa gente, tanto de un bando como del otro, al igual que en otros tipos de debate, manifestación y demás, es muy español y forma parte de un conjunto de lacras o cánceres o como se deban llamar que nos diferencia de otras sociedades más modernas que la nuestra. Por fin alguien capaz de hablar de un tema tan polémico sin recurrir al insulto ni a la palabra fácil.

    1. Gracias a ti Nacho por tus palabras que, por cierto, me han impresionado mucho. Como bien me ha comentado un amigo, no podemos defender una salvajada comportándonos como salvajes. El problema se presenta cuando, si no estás dispuesto a llegar a las manos, parece que no defiendes tu opinión y te vuelves neutral, y es todo lo contrario pues con estas actitudes no se consigues nada. Me alegro que compartas mi opinión.

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