A unos padres modernos

Es algo que no he hablado directamente con mis padres pero que siempre he tenido en mente. Sé que en algún momento pensaron, o le dijeron a sus padres, que nunca perderían esa chispa, que estarían a la última para sus hijos, que que ellos serían más modernos…

padres modernos

Dándole vueltas hace tiempo, hablaba sobre la serie Cuéntame y todo lo que nos ha enseñado a generaciones que no vivimos esos días.  Me di cuenta que los padres, de la generación del Baby Boom o incluso a comienzos de la generación X,  se merecen una medalla. Siempre se habla de esos niños que empezaron a descubrir la tecnología, que se ilusionaron con una Game Boy, y vieron nacer los ordenadores, que vivieron la Peseta y su dura sustitución. Pero ¿y qué pasa con los padres? Aún recuerdo la cara de mi madre cuando le pedí mi primer móvil. Ella, que nunca había tenido gran cosa y que su juego favorito de pequeña había sido jugar a la comba. De repente, todos esos juguetes inundando el salón, llenos de baterías, hablando solos y moviéndose, esas muñecas que vomitaban cuando les dabas una papilla de mentira, o esas videoconsolas que nos mantenían embobados frente al televisor.

padres molones

Creo que ellos, esos padres enfrentados a estos cambios tan locos, también se merecen su reconocimiento. Por esos padres que suspiraban mirando todos esos cables que había que enchufar en el ordenador, que necesitaba conexión a Internet y siempre fallaba algo. Todos esos nombres nuevos en inglés, que si wifi, router, online, usb, y un montón de palabrejas raras que se les escapaban. Unos días atrás me quedé mirando a mi padre, cuando instalaba el nuevo router, viendo cómo hablaba como un verdadero profesional. Se lo han currado, nadie lo puede negar.

madre molona

Esos padres que empezaban a dedicarse al completo a sus hijos y, al contrario de cómo se les había educado a ellos, tenían que hablarles sobre embarazos no deseados y métodos anticonceptivos. Que tuvieron que romper tabúes y seguir el ritmo a todos esos cambios que pronto controlarían sus hijos y a ellos les dejarían atrás. Que empezaron a ver con otros ojos a las parejas homosexuales, y enseñaron a sus hijos la igualdad entre colores, entre culturas, y sobre todo, entre hombres y mujeres. Se había acabado la mujer ama de casa, el matrimonio como obligación, y otros pesos pesados que tuvieron que cargar en sus espaldas. Ahora, animarían a sus hijas para convertirse en lo que quisieran ser y enseñarían a sus hijos que las cargas en una pareja, son siempre compartidas. Nos enseñarían a luchar por nuestro futuro, convirtiendo a los milennials, o aquellos que rondamos entre los 20 y los 30 y algo, en una de las generaciones más preparadas. Sólo querían que tuviéramos todo aquello que ellos no podían tener. Padres que te miraban con el ceño fruncido ese nuevo piercing y acababan por aceptarlo. Y cada nueva tendencia, cada vez más loca, forma parte de esta vorágine a la que se tienen que adaptar. A ellos les daba igual que fueramos canis, pijos, emos, hipsters, o cualquier otra moda que se nos ocurriera, simplemente intensaban entenderlo como esa búqueda de la personalidad. Y vaya búsqueda.

familia moderna

Y todavía siguen ahí, enfrentándose a la realidad. Hablando de Twitter sin tener muy claro lo de los trendit topic y por qué íbamos a querer resumir nuestras ideas en 140 caracteres. Que están probando a hacerse un perfil en Facebook, o simplemente haciéndose un selfie para su perfil de Whatssapp. Todavía es difícil de entender cómo una red social puede conocer tanto de ti, y por qué muchos prefieren hablar por chat que tomarse unas cañas en la plaza.

Así que todo esto es para ellos.

Nunca dije que mis padres fueran súper modernos, pero puedo cerrar los ojos y recordar, ahora que he crecido y todo empieza a cobrar más sentido, que se tuvieron que enfrentar a muchas situaciones que para ellos eran totalmente desconocidas. Y me da la risa imaginándomelos luchando contra todo estereotipo, en busca de una mente más abierta para ellos y para mí. A esos padres modernos, muchas gracias, por vuestras aventuras en terrero desconocido, habéis sido los verdaderos valientes.

P.D. Abuelos, vosotros tampoco os habéis quedado muy atrás

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7 thoughts

  1. Jajajaaj gracias por hacer público este reconocimiento. Me río porque me imagino a mis padres exactamente cómo has contado. Las debieron pasar canutas, ahora que lo pienso. Espera, te dejo, voy a darles un achuchón!

  2. ¡Cuánta razón tienes! Yo siempre comento con mi madre acerca de mi abuelo, al que no conocí ya que murió siendo mi madre niña. ¿Cómo se sentiría viviendo la actualidad? Él, que era un hombre de firmes valores pero que vivía en un pequeño pueblo mal comunicado, pero que tuvo la primera televisión del pueblo…

    Muy bonita reflexión, todo un reconocimiento para esos padres luchadores que lo dan todo por sus hijos.

    ¡Un beso enorme!

    1. Eso es Patri, me gustaría que todos los que pudieran se lo leyeran a sus padres o a sus abuelos, seguro que les haría sentir muy bien, porque muchas veces no somos conscientes de todo el esfuerzo que ha supuesto para ellos.
      ¡Un abrazo guapa!

  3. Buff, me ha encantado. ¡Tienes tanta razón! Ahora me doy cuenta de como los padres han tenido que adaptarse a tantos cambios, aceptarlos, abrir sus mentes, educarnos a que nosotros hiciéramos lo mismo. Ya lo has dicho tú, unos valientes.
    Preciosa entrada.
    Saludos,

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