Cuando una amiga se casa

Llevo un rato dándole vueltas por dónde empezar. Tenemos la mala costumbre de entristecer días tan especiales como este, porque nos asaltan los recuerdos y la melancolía, y ya sabes que siempre hemos sido unas blandengues. Así que he dejado de pensar, y me he puesto a imaginar.

texto amiga se casa

Y te imagino, de blanco, con tu vestido, riendo y charlando junto a la persona que será tu marido y con quien compartirás el resto de tus días. Os imagino entrando en el restaurante, de la mano, acaparando todas las miradas. Y me acordaré del día en el que nos conocimos, cuando aún no tenía ni idea de quién eras ni de lo que significarías para mí. Quién me iba a decir que te acompañaría en un día tan especial. Y es que, por mucho que sepas que habrá cosas que irán llegando, cuando llegan simplemente te pillan por sorpresa, te agarras a eso de que aún somos demasiado jóvenes y no es así. Cada uno tiene su momento y, la verdad, me alegro que tú hayas encontrado el tuyo.

texto boda amiga

Y te imagino, sonriendo formal a los invitados. Si ellos supieran la cantidad de veces que te he visto siendo de todo menos formal. Si me sentara con todos ellos a compartir anécdotas, cuando todavía eso de los novios y las cosas serias no iban con nosotras. Si tuvieran idea de cuántas noches nos hemos vuelto locas en la pista de baile, cuantas mañanas nos hemos sentado a debatir si el próximo fin de semana nos dará por empezar a madurar. Cuántas anécdotas podríamos contar, cuántas copas hemos brindado, cuántas historias nos hemos contado, cuántas veces nos hemos despedido y cuántas nos hemos vuelto a encontrar. Y todas y cada de las veces hemos tenido siempre algo que contar. Si supieran cuánto echamos de menos aquellos años locos, y cuánto nos alegramos cuando los revivimos, de vez en cuando. Si supieran, ay si supieran, cuántas cosas hemos vivido juntas. Me alegro que esta sea otra para añadir a nuestra lista.

mi amiga se casa

Y me imagino junto a la multitud, en el salón del restaurante, viéndote bailar el vals. Me imagino a tu padre emocionado, y a tu madre sin poder quitarle el ojo de encima. Estoy segura, estarás guapísima. Me imagino mirando de reojo a nuestras amigas, por mucho que se hagan las duras, que no se empañen los ojos es algo complicado. Porque se te mezclan esos sentimientos, de profunda alegría y una tonta nostalgia, que se te pone la piel de gallina y por tu mente pasan los recuerdos como si se tratara de un álbum de fotos. En algún momento debieron de pasar los años, sin darnos cuenta, para encontrarnos ahora en este salón.

Y, por un breve momento,  porque ya se sabe que la novia está muy solicitada en la boda. Por un momento, nuestras miradas se cruzan. Y entonces no me cabe duda, las dos hemos pensado lo mismo. Pero tu mirada, de alegría, de agradecimiento, y de amor, porque si algo puedo asegurarte es lo mucho que te quiero y que no te deseo nada más que una inmensa felicidad, me deja tranquila para el resto de la noche. Porque sé que tal vez no fue todo como imaginadas, tal vez no todo salga como esté planificado, tal vez haya algún tropiezo, alguna copa de más, algún pisotón en la pista de baile. Pero tú la habrás disfrutado, y con esto me basta.

boda amiga

Enhorabuena, te lo mereces. Cuando una amiga se casa a veces entras en pánico, por eso de hacerte sentir mayor. Pero si hay algo que me consuela, es la despedida de soltera.

P.D. Y si en algún momento cambias de opinión, hazme una señal y nos hacemos un “Novia a la fuga”.

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